El periodista Ryszard Kapuscinski, autor de “Mis viajes con Heródoto” afirmó que para comprender la propia cultura hay que comprender antes las otras.
Tal vez la definición que más se acerca al ideal de Ryszard Kapuscinski y por la cual podríamos decir que él estaba profundamente interesado en conocer las diferentes culturas -además de la suya propia- es la de el autor Brown, quien sostiene que la cultura se concebía como un instrumento que cumple con la función de unir a los hombres. El interés de Ryszard Kapuscinski radicaba en el compromiso que tenía con la búsqueda de la unión y hermandad de los hombres investigando las diferentes culturas para garantizar la igualdad, para que todas las personas de la sociedad puedan acceder a lo mismo y tengan capacidad de elección.
La Antropología y otras disciplinas demostraron dificultad de reducir (achicar, ajustar, disminuir) lo diverso bajo leyes o principios que se apliquen mecánicamente. ¿Será que una de las razones por la que resulta dificultoso encontrar una ley que rija las diferencias sea porque más allá de los grandes rasgos, de los valores, las circunstancias y las historias en tenemos en común, el ser humano es un ser único e irrepetible?
Tal vez los esfuerzos que se realizan para alcanzar la homogeneidad tienen un límite. Podríamos retomar la frase de Pablo Picasso que dice: "Cada segundo de vida es un momento nuevo y único en el universo, un momento que nunca se repetirá. ¿Y qué les enseñamos a nuestros hijos? Les enseñamos que dos y dos son cuatro y que París es la capital de Francia.
¿Cuándo les vamos a enseñar también lo que son? Deberíamos decirles a cada uno de ellos: ¿Sabes quién eres? Eres una maravilla. Eres único. En todos los años que han pasado, nunca ha habido otro niño como tú. Tus piernas, tus brazos, tus dedos, la forma en que te mueves. Quizá te conviertas en un Shakespeare, un Miguel Ángel, o un Beethoven. Tienes la capacidad para hacer cualquier cosa. Si, eres una maravilla. Debes trabajar, todos debemos trabajar, para hacer al mundo digno de sus niños."
La frase de Picasso nos deja mucho para reflexionar. Algo que en general olvidamos y que más allá de las características en común que tenemos los seres humanos, todos somos diferentes. Cada uno de nosotros tiene un talento especial, un carisma y una capacidad diferente para valorar.
Nuestro deber, siguiendo con la línea de Kapuscinski, es tomar las herramientas que nos arrojan las diferentes disciplinas para que nos permitan crecer como personas, aumentar la tolerancia y eliminar las diferencias que causan problemas de convivencia en la sociedad. Podemos extraer de la vida del periodista una premisa interesante, él creía que para ser bueno en la actividad que se realiza es imprescindible ser una buena persona. Aunque considero que deberíamos aplicarla no solamente al periodismo sino trasladarla en todos los ámbitos de la vida y a todas las profesiones.
El hecho de dejar que los demás sean personas más libres en sus pensamientos, decisiones y acciones trae consigo inconscientemente la libertad personal. Así, podríamos descubrir el mundo de Kapuscinski y nuestro mundo actual con otros ojos. Podríamos descubrir un mundo mejor.
