Hay notas en la web que sostienen que está comprobado que la gente con baja autoestima sube a las redes sociales todo lo que hace y opiniones de que las personas menos felices son las que publican todo lo que piensan y lo que les pasa y que ese tipo de personas son las que no tienen vida propia o no saben qué hacer con su vida.
Para los
parámetros que se construyen socialmente debemos ser visibles y no pasar
desapercibidos. Todas las personas tenemos un valor por el hecho de ser
personas pero para la sociedad en que vivimos no es tan así. La mirada
del otro nos importa y mucho, a tal punto de que la sociedad reflejada
en las redes sociales suele parecerse a un consultorio psicológico
virtual y público. A un espectáculo que genera espectadores y críticos y
todo eso es incluso mucho mejor que pasar inadvertido.
Afortunadamente convivimos con variados puntos de vistas lo cual nos permite tomar como ejemplo las redes sociales Facebook y Twitter para vislumbrar que conseguir muchos “me gusta” muchas veces es un reto, un desafío que da sentido de pertenencia, de que todo está bien y de que todos estamos de acuerdo en algo y en donde se establece la aceptación social y la aprobación de los demás priorizando el concepto de “cantidad” por el de “calidad”.
En base a la observación sobre cómo impacta lo que uno publica en las redes sociales pude realizar un análisis en la que noté que mientras más impacta un determinado comentario en un usuario, después es más difícil “borrarlo”. Borrarlo es un decir ya que a las palabras muchas veces no se las lleva el viento. La palabras generan miedo, alegría y asombro entre otros tantos sentimientos.
Es por demás de interesante ver cómo corren los chismes, cómo se “moviliza” gente que actúa o incluso deja de interactuar en base a lo que escribiste o subiste a la web. Las reacciones como resultado son sin dudas muy variadas.
La llamada “mala fama”, las peleas mediáticas y los “trapitos sucios” que se ventilan públicamente a la larga parecen ser más que positivos.
En el caso de los artistas, consiguen más trabajos que antes y eso es una tendencia que se viene instaurando desde hace mucho tiempo. Aquel que desea no tener enemigos y que quiere agradar y conformar a todos evidentemente le cuesta más conseguir lo que desea.
Hay gente que quiere destacarse y sobresalir de cualquier manera, a veces incluso imponiendo “miedo” porque sienten que tienen poder demostrando que están por encima de otras personas, necesitan sentir que tienen un valor gastando energías y esforzándose en demostrar que son distintos, que son importantes y que tienen “miles” de cualidades sólo para exhibir un don que no tienen.
Las personas que tienen el don de liderazgo, que lo sienten y que tienen capacidad para conducir y dirigir grupos de personas lo hacen naturalmente sin necesidad de esforzarse en demasía o generando temor en los demás. No buscan incansablemente la aceptación y el aplauso de los demás a cualquier costo.
No todo el mundo nos puede querer, hay muchísima gente en el mundo para elegir con quién compartir o desperdiciar el tiempo y con quién no. Internet es increíble por todo lo que nos ofrece, está en uno mismo la manera de sacarle provecho.
Al parecer hoy -en base a mi experiencia y lo que veo- el peor pecado y la mayor vergüenza de la vida no es robar ni mentir, ni trasgredir ninguno de los pecados capitales sino caer en el anonimato y/o el olvido.
