30 de octubre de 2011

Geriátricos


Nos tocó hacer un trabajo de investigación con un compañero Sebastián sobre los geriátricos. Fuimos a varios que están en la ciudad de Rosario y el único que accedió darnos una visita fue el “Geriátrico Dorrego”. En ese geriátrico me atendió la encargada y me dijo que volviera el día siguiente, que ella iba a dejar anotado el pedido de visita para ver qué le decían. 

Volví sola al día siguiente y me dio los requisitos que teníamos que tener para poder ingresar. Pedí las constancias de alumnos regulares en el instituto, nos firmó el profesor y al día siguiente con una carta adjunta a los certificados nos presentamos para por fin poder hacer la observación.

Ingresamos al “Geriátrico Dorrego” y una mujer nos indicó que teníamos que ir al subsuelo para poder hablar con alguien responsable. Hablamos con Teresa Benítez, encargada de personal, y le preguntamos cómo era el geriátrico.

En el geriátrico hay 3 pisos. En el 3° supimos que se encuentran los ancianos con trastornos psiquiátricos, y en el 2°, 1° y planta baja, se encuentran distribuidos de acuerdo a las obras sociales. Tienen un horario determinado para el desayuno, la merienda, el almuerzo y la cena. Por la mañana se levantan tipo 07:30hs, pueden dormir un poco más, pero ese es el horario aproximado.

Conviven alrededor de 135 ancianos. No hay un horario de visita establecido, los familiares pueden visitarlos a cualquier hora. Los residentes puede salir a la calle, ir a caminar por la Plaza San Martín o al centro. Todos tienen la posibilidad de retirarse del lugar cuando lo deseen excepto las personas que se encuentran en el 3° piso.

Luego de hablar con la encargada, subimos al ascensor y mi compañero Sebastián apretó piso 3. Una vez que llegamos, saludamos, pero solamente nos saludaron dos personas. En ese momento estaban tomando la merienda. A la derecha del pasillo había un hombre en silla de ruedas que había vomitado, en el comedor dos acompañantes que estaban dando la merienda con una cuchara a otros residentes. Hablamos poco en este piso, pero pudimos observar el lugar. Estábamos un poco nerviosos, nos pusimos algo incómodos porque no nos esperábamos encontrarnos con esa situación.

El lugar se mantiene limpio, son espacios amplios, tienen una especie de jardincito pequeño en donde había diferentes variedades de plantas, las habitaciones bien ordenadas y las camas estaban bien hechas.

Nos estábamos yendo y antes de entrar al ascensor, una mujer que estaba en silla de ruedas gritaba “Elisa…Elisa…” y Seba me dijo: “Me parece que te llaman”. Yo sabía que eso era imposible, pero me di vuelta igual, y siguió gritando “Olga…Olga… y así nombres diferentes hasta que nos metimos en el ascensor. Me empecé a reír de los nervios y le dije a Seba que esperaba que no tuvieran cámaras en el ascensor. Tenía unas ganas de salir corriendo!!!

Luego bajamos al 2° piso. Hablamos con María Luisa Castro de 82 años. Dijo tener 6 nietos y un bisnieto y hace 4 años que permanece en el geriátrico. Para ella es una buena opción estar ahí porque le gusta estar con gente. De no ser así no se vería viviendo sola pese a que podría (porque pude valerse por sus propios medios). A ella le gusta estar rodeada de gente y nos aclaró varias veces que ahí los atienden muy bien. Protestó porque ganó Cristina Fernández de Kirchner, dijo que le encanta escuchar la radio y nos aconsejó; nos dijo: “Formen una familia, formen una vida, porque es feo llegar a esta edad sin tener una familia”.

Tuvimos una conversación bastante larga en la que por alguna razón dije: “Estamos de paso en esta vida”, Seba agregó: “Somos extranjeros en este mundo”. Y María Luisa comentó: “Sí, nos trajeron al mundo, pero nosotros no lo pedimos”. Quedó en esperarnos cuando mi compañero y yo hayamos conseguido pareja, para después ir a nuestros casamientos.

María Luisa convive en el piso con Ramona (hace 10 años que está en el geriátrico), Oscar (que lleva 9) y Juan Carlos (que ingresó hace aprox. 1 año). Juan Carlos tiene 71 años pero aparenta muchos menos, delgado, alto, dinámico, dice estar cómodo en el geriátrico. Nos contó que es soltero de los de antes (porque no tuvo hijos).

En el 1° piso había más personas y más movimiento de gente. Hablamos con un señor que dijo llamarse Ortega y que tenía 82 años. Después de conversar un rato nos dimos cuenta que cambiaba de tema, decía incoherencias, se perdía y de golpe volvía. Seba le preguntó que edad le daba, y le dijo que para el tenía 22 años, y a mi me pidió que no le dijera hasta que me la adivinara. Dijo 16, y no acertó, pero por poco, jaja.

Seba para seguirle la corriente, ya que nos hablaba de cualquier tema, le preguntó por Víctor. Y Ortega (para sorpresa nuestra) respondió: ¿Qué Víctor? Lo dejamos ahí. Nos despedimos para seguir charlando con otras personas y nos pidió que antes de irnos nos diéramos una vuelta a saludarlo.

Entramos en otra habitación en la que habían 2 camas. Saludamos a una enfermera que le estaba cortado las uñas de las manos y los pies a un señor. Y otro, en cama acostado con un movimiento involuntario continuo en una mano. Anoté en mi cuaderno: “Parkinson”, porque eso fue lo que pensé. Le pregunté si podía caminar y dijo que sí, que se levanta de la cama y que puede caminar pero con andador.

En la sala también había un discapacitado en una silla de ruedas que se encontraba con la lengua afuera y tenía los ojos saltones. Me impactó mucho esa imagen porque además era un muchacho joven.

Volvimos a despedirnos de Ortega y le pregunté si salía a caminar por la plaza. Me respondió que sí, pero que quería ir al pueblo del compañero que tenía a su lado, (un señor que estaba sentado en la mesa junto a él pero que no nos hablaba). Yo entusiasmada queriendo saber más sobre el pueblo del que hablaba Ortega, le pregunté a ése señor: ¿Señor, de qué pueblo es usted? El señor me miró fijo como si nada y no respondió. Fui y me sentí engañada.

Seba después le preguntó a Gloria Gómez, enfermera del geriátrico, qué patología tenía el señor que decía llamarse Ortega. Pudimos saber que Ortega tiene demencia senil. Yo le pregunté si estaban medicados, y respondió: “todos están medicados, si esto es un caos así, imagínense si no lo estuvieran”.

Por último, ya en planta baja, hablamos con Ángela, que nos contó que no está contenta viviendo en el geriátrico. Dijo que su hija la metió y ella siempre le pide que la saque de ahí. Cree que no hay nada como su casa. Nos relató que la tratan bien, pero que extraña mucho su hogar y que no es lo mismo.

Envejecer es lo natural, y lo normal es que al llegar a una cierta edad si uno no puede valerse por si mismo a veces “no queda otra” que aceptar lo que los otros decidan sobre la vida de uno. El miedo a no poder elegir, a no tener otras opciones, será uno de los motivos por los cuales al "mundo" le aterra envejecer?

El geriátrico cumple una buena función para aquellos ancianos que requieren de muchos cuidados y no tienen familiares, y para aquellos que no tienen familiares que puedan o quieran ocuparse de ellos.

Si los ancianos están de acuerdo y les agrada la idea de estar ahí, el geriátrico es una muy buena opción ya que estar rodeado de personas en similares circunstancias tiene sus ventajas. Pero si no es así, si no desean estar en ese lugar, si preferirían estar en sus hogares, considero que es una injusticia, como en el caso de Ángela. En ese caso, ella podría tener una acompañante en su casa y seguir viviendo tranquilamente en su hogar.

Lo repetitivo de las charlas que tuvimos fue que todos coincidieron en el buen trato, en la buena atención que reciben día a día. El estado de las personas es duro y entendible. Hay personas sin poder manejarse por su propia cuenta, son completamente dependientes, y otras que no, todo lo contrario.

Pese al impacto que me produjo ver a toda esa gente, pude “controlarme” para no salir corriendo, y pude preguntar todo lo que se me ocurrió y me produjo incertidumbre. Volví a casa más sensible, sí, pero creo que está bueno abrir los ojos (aunque duela) para ver otras realidades. Otras realidades de las que no vamos a estar exentos si llegamos a ser mayores.

30 de septiembre de 2011

Hay gente indiferente, fría y egoista

Me llamaron a las 7:30 h para que fuera a trabajar a la escuela como asistente escolar. Me preparé rápido y salí.

Hoy, Ezequiel —el niño que mencioné en mi entrada anterior— me pidió que le pelara una manzana. Busqué un cuchillo y empecé a hacerlo, pero justo apareció la bibliotecaria pidiendo que le abriera la puerta. Dejé la manzana y fui a atenderla. Al salir, la mujer me soltó: "No les des tanta bola... a los chicos".

Volví a la cocina para seguir con la manzana, pero entonces apareció un compañero. Me preguntó si siempre hacía eso y le aclaré que era la primera vez. Me ordenó que dejara de pelarla y que fuera a limpiar los salones.

Le respondí que la terminaba y ya iba... pero me quitó el cuchillo de la mano y me dijo: "No, andá porque si no te vas a atrasar, que la coma así".

Se la devolví a Ezequiel con cara de arrepentimiento. Ya casi terminaba y no me costaba nada. Me sentí mal, pero al salir de la cocina, Eze me miró y me dijo: "Es loco...", como diciéndome que no me hiciera problema por él.

Hay chicos que demandan atención, atención que cualquiera con una sonrisa, una palabra, un gesto, puede dar. ¿Cuánto cuesta dedicarle unos segundos a alguien? Para mi no cuesta nada... pero al parecer a algunas personas les cuesta, y mucho.

29 de septiembre de 2011

Extorsión fallida

Un nene de ojos verdes divinos me dijo algo que me molestó. Desconcertada, dije para mis adentros: "¡Mirá lo que me dijo este maldito!".

Pasaron dos días y finalmente pude hablar un poco con él. Después de hacerle algunas preguntas, supe su nombre: se llama Ezequiel, igual que mi hermano, ¡ja!

Estaba charlando con él hasta que tuve que ir a sacar unas fotocopias que me habían encargado. Abrí la puerta de la escuela y, cuando quise cerrarla para salir, Ezequiel la trabó y me preguntó:
— ¿A dónde vas?
— Al kiosco a sacar unas fotocopias.
— ¿Puedo ir con vos?
— No, me van a retar.
— Voy con vos.

Salió hasta la vereda y ahí me preocupé. Mientras yo retrocedía, le pedía que entrara conmigo, pero no quería. Él estaba con los pies afuera y yo con los pies adentro... ¡y no quería entrar! Después de unos largos y odiosos segundos, entró porque le dije que entonces yo no iba a ningún lado. En cuanto lo hizo, cerré la puerta con llave.

Se sentó en el piso con otros chicos que jugaban al ajedrez. Dejé pasar cinco segundos, abrí la puerta despacio y, mientras salía, pensé: "¡Ahora sí, lo engañé!". Pero una vez afuera, cuando estaba cerrando... ¡pum! Me puso el pie y me la trabó de nuevo.

Como no quería sacar el pie por nada del mundo, tuve que volver a entrar. Le pedí diplomáticamente que me dejara salir, pero no hubo caso. Intenté salir una vez más y se repitió la secuencia, con la diferencia de que esta vez, en vez del pie, puso el brazo. Al final, me cansé y esperé unos minutos a que se olvidara. Por suerte, alguien se puso a hablarle, se despistó y, aunque no pude convencerlo por las buenas, logré salir y cerrar la puerta.

7 de marzo de 2011

Crónica marroquí

Viajar a Marruecos es una aventura inolvidable, sí, escribí bien: "aventura". Desde cualquier lugar de España se puede tomar un bus hacia el puerto de Algeciras y allí se puede embarcar en un ferry con destino a Tánger. Tuve la oportunidad el año pasado de conocer Tánger con mi mamá, salimos desde Málaga hasta Algeciras. Llegamos unas horas más tarde de lo previsto y estábamos un poco atemorizadas de llegar a un país en el que tienen distinto idioma y costumbres diferentes a las nuestras.

Después de haber comprado los pasajes de ida y con tan solo faltar 1 día para viajar, nos enteramos mediante Internet que el sábado anterior en “nuestro hotel”, habían asesinado a varias personas. Cualquiera sabiendo esto hubiese estado un poco más alerta que de costumbre o se hubiera arrepentido de viajar.

Esta ciudad tiene los niveles de riqueza y pobreza muy marcados, tienen una mezcla entre la cultura africana y la europea. Tánger tiene muchos atractivos. Es para sorprenderse porque la cultura resulta ser más desconocida que lo que pensamos.

Una vez en Marruecos no sabíamos si estarían todavía (debido al gran retraso) esperándonos los guías contratados por la agencia de viajes. Al llegar al puerto nos marcaron el pasaporte y luego pudimos descender del ferry. Estaba ya muy de noche y a la derecha se podía ver la luna tan bonita y tan grande... Luego de un rato, por fin localizamos una combi con los muchachos de la agencia, ellos nos llevaron al hotel Tarik.

En Marruecos se pueden realizar muchísimas excursiones, (siempre con mucha adrenalina). Nosotras recorrimos zocos esquivando vendedores insistentes que pretendían que uno compre de todo y regateara con ellos.



Hay que dejarse llevar por este camino que se asemeja a un laberinto de escaleras y ochavas. Hay que tener valor.


La Medina, el barrio antiguo de la ciudad sin dudas hay que visitarlo. El mercado es una de las paradas obligatorias, se puede comprar especias, dátiles y frutas de todo tipo. Un condimento que llama la atención y provoca sensaciones raras es una especia hecha con moscas. Los olores invaden fuertemente el camino de los transeúntes, parte es por la variedad y cantidad de condimentos que se ofrecen. Tampoco faltan los tejidos, textiles típicos del norte africano, artesanías de plata y los famosos tapetes, el que vio la novela “El Clon" se debe acordar.


Condimentos de diversos colores

Sólo para algunos
Las playas que posee Tánger son playas vírgenes disfrutadas exclusivamente por los hombres. Las mujeres, debido a la cultura no pueden exhibirse ni disfrutar de las mismas, el machismo está muy vigente en la cultura árabe.

Imposible de perder
Uno no se puede ir de Tánger sin dar una vuelta en camello. La experiencia es única. Yo no me subía ni a caballos porque les tenía terror pero ante tanta insistencia de unos turistas españoles terminé subida a un camello, y debo admitir que no me arrepentí.

En Marruecos hay que comprarse algo sin dudar. Allá venden de todo, y accesorios para las mujeres extranjeras abundan. Algunos vendedores ambulantes van a las puertas de los hoteles a ofrecer sus mercaderías. Nosotras nos compramos unas pulseras con la mano de Fátima porque el vendedor era una persona muy mayor y no entendía mucho el idioma español. Por su aspecto, daba la sensación de que no tenía otros ingresos más de lo que ofrecía. Este señor que nos vendió las pulseras nos dijo que la Mano de Fátima protege de todo los males. Fátima, la hija preferida del Profeta, con la palma de su mano quita todas las influencias negativas que puedan surgir, protege de las enfermedades y atrae la buena suerte.

La Mano de Fátima es un amuleto de origen islámico, es muy popular en Oriente Medio y la India. Cada uno de sus dedos representa un mandamiento fundamental de la ley islámica que complementan y adquieren el sentido de unicidad de Dios. Un mandamiento fundamental de la ley islámica que complementan y adquieren el sentido de unicidad de Dios. Creencia en Alá, en los profetas, los ángeles, el Corán y el juicio final, las cinco oraciones diarias, el diezmo o limosna, el ayuno en el mes de Ramadán y la peregrinación a La Meca son representadas por la Mano de Fátima.

Las grutas de Hércules es otro atractivo que hay que visitar. Son producto de las olas y el viento y es uno de esos lugares más bellos del mundo. El que tenga la oportunidad no puede perderse el placer de conocerlo. Se cree que mojarse con el agua que hay en un pozo que está en la Cueva de Hércules hace que la persona que está sola consiga pareja. Pero yo dudo, porque casi no me baño completa, y acá sigo sola. Igual hay muchas más creencias locales para conocer e investigar.

 

La inseguridad
En Tánger hay bastante delincuencia pese a que el robo es penado por el Islam. En general recomiendan que nos manejemos con mucho cuidado. Y si es posible no tomar taxis, y nunca andar de noche solo.

Mas allá de los sustos vividos hay que seguir viajando, conociendo personas, nuevos lugares, culturas y diversos estilos de vidas porque vale la pena. Mientras se pueda hay que seguir viajando. Es espectacular volver al hogar con nuevas experiencias y después recordar lo vivido.

¡Yo amo volver a casa con experiencias nuevas!

14 de enero de 2011

Mi sobrina Rocío

Salió de mi pieza y fue hacia la cocina a mostrarle a su mamá lo linda que estaba, diciéndole: "Ma, estoy hermosa".

Y yo, estoy ahora... sin lápiz labial. Rocio me destrozó todo el labial y tenía todas las manos y la boca manchadas.

Mi hermana riéndose dijo que era mi culpa. ¡Qué bárbaro! Ahora es mi culpa, mi culpa porque cuando era más chiquita le regalé una carterita con maquillaje para niñas???

No es justo. La próxima voy a regalarle una palita y una escoba de juguete... a ver si tengo suerte.

6 de enero de 2011

Bella luna llena limeña


Partí con mi Mamá y mi hermano Ezequiel el 12 de Diciembre hacia el aeropuerto Jorge Chávez con el fin de conocer Lima. Nos alojamos en un hotel muy lindo, no en el hotel que había escogido yo, pero fue un hotel muy cómodo, limpio, espacioso y el personal muy amable. Allá nos enteramos que el que había elegido yo "JW Marriot " era el más caro de Lima. ¡Que buen ojo que tengo para elegir! Jaja.

Las anécdotas graciosas suceden siempre y de éste viaje tengo muchas para contar, incluso ya antes de irme, el profesor y periodista Carlos Mut le dijo a uno de mis compañeros: "Mirá martín que cuando estuvo en Marruecos se podía haber quedado con un jeque árabe, y ahora que se va a Perú...". Empecé a pensar después de ése comentario en aferrarme a la frase: "Lo siento, pero de mi vida privada no hablo".

Martín me dio unos mapas de Lima y algunas recomendaciones, me dijo que no dejara de probar un "Suspiro a la limeña" y claro, Carlos y mis demás compañeros no paraban de cargarme. Lo bueno es que probé ése postre y me gustó, es con leche condensada azucarada y merengue arriba (justito pa´la dieta).

El primer día que llegamos fuimos al Larco, una especie de Shopping a cielo abierto ubicado al lado del Océano Pacífico, y comimos en "Chilis", un patio de comidas mexicanas. El segundo día por la noche fuimos a tomar a la barra del hotel el trago de cortesía: un pisco sour! Y después de tomarlo nos fuimos... a dormir.

Conocimos los "Polvos Azules", y caímos sin querer en "La Cachina" (jajaja) pero gracias a Dios salimos vivos. Polvos Azules es un gran mercado donde se puede comprar ropa, zapatillas, marroquinería, con buenas imitaciones de las marcas originales, y en el último piso (en la terraza) hay un patio de comidas en donde la gente de ahí acostumbra a comer (pero no es común que turistas coman ahí). La Cachina es un lugar parecido a Los Polvos Azules, pero no es seguro, ya que venden objetos que son robados a los turistas, jaja.

Fuimos al Museo de la Inquisición y del Congreso, entramos a la Catedral de Lima donde vimos la caja hecha de plomo en donde se conservaba la cabeza de Francisco Pizarro. Vimos su tumba, e hice una pregunta en el recorrido de la catedral sobre un cuadro que demostró mi interés (era para filmar ése momento). 

Un día nos tomamos un taxi y nos fuimos al distrito de Barranco, donde conocí el "Puente de los Suspiros" y donde nació una conocida cantautora peruana, Chabuca Granda. Un Señor mayor llamado Rafael que se encuentra casi siempre sobre el puente tocando con una caja de música le dedicó a mi mamá la canción "La flor de la canela" porque dijo que le hacía recordar a la Sra. Chabuca a la cual habría conocido personalmente.

En un almuerzo mamá y Ezequiel comieron (yo no) arroz con mariscos, y de cortesía : ¡Leche de tigre! Por favoooor, como me he reído con eso. Nos sirvieron 3 vasitos de plástico con un líquido blanco que en la superficie tenía flotando algún yuyo (parecía perejil picado) y tenía también algo rojo que mi imaginación me llevó a pensar que eran patas del cangrejo que les sirvieron en el plato (puajjjj). Ellos sí lo probaron y después preguntaron de qué estaba hecho. Les dijeron que la leche de tigre la obtenían del jugo del ceviche y le agregaban bebida alcohólica. Yo si hubiera comido (antes o después de saber lo que era) hubiera vomitado.

Mamá se puso a hablar con los taxistas pero no con todos pudo entablar conversación. A uno le contó que se quería traer un mozo a la Argentina, jaja. El mozo del cual hablaba nos atendió siempre muy amable y le decía todo el tiempo: "Señora linda", lo único malo es que de tantos elogios que nos hizo casi no me atraganto en varias ocasiones.

Me quedé con las ganas de ir una noche a un pub cubano. Había streapers, tragos y baile pero Ezequiel se fue a una excursión por el cementerio y nosotras decidimos ir al Larco a ver "Amor por Contrato" y tuve el privilegio de ver y admirar la hermosa luna llena que había.

Después de éste viaje yo creo que los peruanos viven mejor que nosotros.
1 U$S para ellos son 2,80 Nuevos Soles Peruanos. 1 U$S para nosotros es igual a $4,05. Y un Sol Peruano vale $1,50 nuestro. Los sueldos son un poco más bajos, pero la mayoría de las cosas están muchísimo más baratas que acá. La comida allá es muy barata, por 6, 7, 8 soles uno puede comer lo más bien. El taxi no tiene tarifa fija pero siempre nos cobraban 10, 12 soles por andar casi 30 minutos!!

¡¡Me encantó todo de este viaje!! Cultura, paisajes, Historia... Lima para mí fue un gran destino.

ENTRADAS SUGERIDAS

¿Atrapado en un agujero negro?

Stephen Hawking , físico teórico, cosmólogo y divulgador científico británico de fama mundial por sus trabajos sobre leyes básicas que gob...

Entradas populares