18 de octubre de 2010

Los estereotipos. ¿Salidos de fábrica?

Un día con mí amigo Nicolás nos pusimos a hablar sobre personas que quieren someter o convertir a toda costa a los demás a su religión. La opinión que yo tengo de eso es que no sólo las personas religiosas tienen ese defecto sino que todo tipo de personas, religiosas o no, de diferentes países y creencias lo tienen.

La mayoría de las personas quieren imponer su verdad a los otros pero no se dan cuenta que lo bueno para uno puede ser malo para otro y viceversa, y que los hechos son neutros y las interpretaciones son subjetivas.

Mi sobrina Julieta tiene un añito y todavía no camina, pero ya hay muchas personas que dicen:
- ¿Cómo no camina todavía?
-“Mi hijo empezó a caminar a los 8 meses…”
-¿No tendrá algún problemita?, etc…

Desde temprana edad comienzan los juicios, desde tan pequeñita ya la están comparando y juzgando. La mayoría de las personas se desubica, no tiene límites y se olvida que no todo tiene que ser visto como ellos lo ven. Hay gente que no se calma, gente que no tiene ni un poquito de control de lo que dice, y gente que no entiende que YA tiene una vida para hacer con ella lo que quiera. Si tienen un hijo que masticó a los 5 días de haber nacido, caminó a los 5 meses, corrió a los 7 meses y dejó los pañales al año... ¡¡¡Estupendo!!! ¿Para qué quiere que los hijos de los demás también lo hagan?

En general se apuran los tiempos y los tiempos de los demás, son de los demás, es simple. La Juli caminará a la edad que se le canteee, ¿pero se pondrá de novia cuando ella en verdad quiera? ¿Estudiará lo que quiera?, ¿Se casará porque así lo sienta?, ¿Hará lo que en verdad quiera?, ¿O irá a otro ritmo para no ser distinta, comparada, juzgada? 

29 de agosto de 2010

Mis dedos fuera de control

Dicen que siempre es mejor un ¿Por qué lo hice? que un ¿Por qué no lo hice? Pero a mi no me consta.

Salí del salón, subí el 5° escalón y me tapé la cara con la mano. No podía creer lo que había hecho!!! Tenía unas ganas locas de retroceder el tiempo, pero ya era inútil. Ya había entregado la hoja.

Escribí puras barbaridades. Escribí horrible. Casi inconsciente. No le presté atención al calorcito que empecé a sentir, sino todo hubiera sido distinto. Inventé, inventé mal y sin piedad. Bueno, podría decirse que hice una crónica mixta?

Les conté a mis compañeras y nos reíamos... pero yo de los nervios, obvio. Me fui hasta la parada repasando mentalmente y en voz alta todas las cosas que escribí mal... y no me lo perdoné. Como necesitaba desahogarme les conté a mi mamá, a mi hermano Lucas y a mi hermana Verónica y no paraban de reirse. Y reirse de la desgracia ajena está mal, pero bueno.

También hablé con mi amigo Nico, y me dijo que en mi lugar hubiera entregado el examen en blanco. Me hizo caer en la cuenta que en mis 22 años de vida solamente tuvimos Historia en primer año y no era mundial, era historia aburrida.

Siempre me pregunté para qué aprender a confeccionar un certificado de defunción si nosotros nunca lo íbamos a hacer. Tanto "Aire, Ruido y Radiación" y "Plaguicidas" para luego tener un histórico vacío cerebral y sentirse ahogada en un vaso de... H2O.

Conclusión:
Si uno quiere puede aprender del error. Lo que sí me lamento ahora es de no tener ese examen en mi poder, jeje, pero sí tengo otra hoja, un parcial el cual hice bien pero me lo corrigieron mal. Contesté las 5 preguntas bien contestadas (comparé mi examen con el material de estudio) y el joven profesor reemplazante me puso un 1. Vi que corrigió otros parciales que contestaban a 3 preguntas, encima incompletas y les puso de nota un 4. Era el colmo. 

Muchos compañeros estaban igual de desconcertados que yo. Terminé indignada, porque antes de entregarlo le dije: "Bueno, entrego porque al final lo que importa es la calidad, no la cantidad". Y parece que entendió al revés. Reaccioné impulsivamente ante la injusticia y la hoja no volvió, se vino conmigo. Después saqué mis conclusiones y yo tampoco volví.

Escapar de acá viene muy bien

Estos 10 días de desconexión total que tuve fueron super positivos ya que sólo me la pasé mirando, chusmeando lo que hacían otros, leyendo en la playa mis novelitas, metiéndome en el mar y peleando a veces con papá, jeje. Mi viaje a Porto de Galinhas me devolvió más relajada sin dudas.

El miércoles Mauricio me dijo en un momento sonriendo: "Me encanta el autoestima que tenés" (refiriéndose a que hablé mal de mi, je). Lo que dije fue a propósito, pero ni siquiera sirvió para que se desilusione de mí... Le dije a mi amigo Nico que lo bueno de todo es que noto que estoy en el presente, pienso boludeces (lo de siempre) pero no vivo atada a nadie, no extraño a nadie y no sufro por nadie. Es que eso de estar con alguien me resultó y resulta agotador!

Conocer a alguien, empezar algo para probar, no funciona y no quiere entender... (no quiere soltarrr). Sucede que soy mala y egoísta y lo que único que queda es... llorar. Conocer a otro, ilusionarse... aritos de mujer debajo del asiento del auto, dejar de verlo y llorar.
Conocer a otro... esperanzarse de que sea distinto, luego sucede que es igual o peor que el anterior, me llama millones de veces después de la 2º vez que nos vemos, dice que no cree en la amistad entre el hombre y la mujer cuando digo que salgo con un amigo, ¿Un amigo? cuestiona. Siiiiiiiiiiiiiii, ¡¡¡Un amigo!!!! Y luego me dice que no cree que alguien tan linda como yo pueda tener amigos.




¡Agotador! Suena y suena el teléfono... Agotador!

Un olor o un gusto te puede llevar a cualquier lugar

Estaba tomando Sprite y se me ocurrió ponerle un poquito de ron... así que lo hice. De repente me acordé del gusto horrible de la caipiroska. Me acordé cuando fuimos a Brasil a conocer las Cataratas (en ese entonces tenía 17 años) estaba en una pieza del hotel con mi hermanito y bajé a la recepción a pedir un trago: una caipiroska!!

Se la encargué al mozo y le pedí que se la anotaran en la cuenta de mi papá y un rato después me la llevaron a la habitación. Tomé unos tragos pero era intomable, era amargo, ácido y horrible.

Al final el gusto amargo no fue tan amargo, porque mi papá no pagó el trago. Algo pasó que se olvidaron de cobrárselo o se lo cobraron a otra persona. Y yo... ¿Qué tenia para decir?
No podía decir nada, si soy inocente.

Lo que pienso cuando pienso

Caminaba por una galería del centro de Rosario y sentí que estaba en el Vialia, el Centro Comercial de Málaga. De pronto me dio mucha tranquilidad caminar por ahí, pero un ratito más tarde, esa tranquilidad se me fue pensando en la charla de ayer. Yamila, una amiga de mi cuñada cumple 30 años y su madre la tortura con: “Ya es hora de que tengas un hijo”. Separada del marido, decidió buscar un papá para su futuro hijo. 

Con 30 años ya se siente vieja, siente que no va a tener la oportunidad de encontrar otra persona para formar una familia. Plata no le hace falta, tiene un buen trabajo, casa propia… ¿Qué más puede pedir? Un hijo. Reconozco que esa situación: "sola con un hijo" alguna vez yo también la visualicé y al pasar a la 3º década supongo que deben de acumularse más miedos.

Seguí caminando… Entré en un local a comprarme una carterita, fue una compra muy impulsiva, algo así como “amor a primera vista”. Y no me arrepentí! Llegué a la parada, me tomé el colectivo y me volví a “perder”. Reflexiones de lo hecho ayer. 

Estuve hablando mucho con Valentín. Ayer a la noche, antes de salir a la puerta (porque ya nos estaba esperando el remis) le dije: ¡Chau Valentín! (Sin esperar ninguna respuesta, ya que cuando le preguntábamos muchas cosas no nos daba mucha bola). Y me contestó: “Chau Eli” (todo sonriente). Me emocioné… Y es que me dieron ganas de ser mamá, tantos niños… tantos niños que no son míos: Iván, Rocío, Juli, Nico y Valentín. ¡¡¡Y ninguno mío!!! Jajaja.

Se que los niños los tenés un día para el resto de tus días (y lo mismo pasa con el padre, no te lo despegas nunca, a menos que se vaya con otra). Se que los hijos acarrean muchas responsabilidades, que los problemas de ellos son tuyos. Claro está que el título de madre es grande y nadie te lo quita, pero un hijo es una vida. Una vida que tendría que tener derecho a un papá y una mamá (a una familia) a tener amor, protección, a una buena alimentación, educación, etc… Supongo que si uno no puede ofrecer eso, o no fue educado y la vida no le brindó oportunidades para superarse, o… que es demasiado egoísta.

Un día miércoles, no cualquier miércoles.‏

Después de imaginarme lo mala hija que soy por haber ido a pagar unos impuestos y por unas razones desviar mi camino... Volví a casa varias horas después y pareció como si yo nunca hubiera salido de casa. Me sentí fantasma. Tanto pensar, bah... tannnnto no, porque preferí "dejarla preocupada a mamá" que parar un ratito y llamar, pero al final pensé demás como de costumbre... Mamá ni se acordaba de que yo había salido. ¿Empezará con Alzheimer? ¡¡¡No!!! Hasta ahora no se olvidó de otras cosas... sólo se olvidó de mi.

Volví a salir con ella y papá un rato después de llegar a casa. Después de aprender algo sobre cómo adquirir un inmueble, leer sobre un concurso de fotografía, enojarme porque el celular suene, entramos en "Oh Carol". Por fuera pensé que era un boliche, pero bien grande decía café. Tanto no le pifié porque tenían unas de esas bolas con espejitos y espacio como para que al menos 3 o 4 parejas bailen (tranqui, jeje). Pedimos 1 COCA, 2 LÁGRIMAS. "Lagrimeen solas" dijo papá.
Bueno, la verdad que en mi situación es imposible imaginar que algún día vaya a tener una casa propia, ya que si sigo así... voy a terminar viviendo bajo un puente y con suerte... ¡¡¡Jubilándome sin aportes!!!

Simulacro de Mata Hari. Amo bailar, salir con las chicas y divertirnos cada vez más. Me fascina mirar vidrieras, antes no las miraba porque me deprimían, ahora las miro y me mato pensando que toooooodo puede llegar a ser mio algún día. Todavía pienso en estar soltera y sin tantas obligaciones. Todavía deseo cumplir algunos sueños que tengo antes de “plantarme” a querer tener un hijo (si es que tengo). 

Todavía no puedo entender cómo me crucé con la amiga de Cecilia esa vez en el boliche (saliendo de un aborto, y dejando a la nena de 4 años en casa con la abuela) ¿Cómo puede irse a loquear sin culpa en esas circunstancias? ¿No existe la palabra: remordimiento en su vida? La envidio. Odio mi conciencia. Y ya se… “Todos los hechos son neutros, las interpretaciones subjetivas", lo malo para mi para ella no lo es.
Y es que yo… ¡Todavía amo pintarme los labios de rojo borgoña! 💋Pero espero que mi “fusilamiento” sea otro.

Cuando la desilusión y la tristeza te ahogan

Me pegó una "cachetada" y no... no me inmuté. De mi parte no hubo respuestas. No reaccioné. Al mejor estilo Britney Spear: "Give me more". Es más, me seguí quedando quietecita como para que lo siguiera haciendo. ¿Andaré sin reflejos? ¿Será que me considero tan imbécil, tan poca cosa para no responder de ninguna forma?, ¿No valdrá él ni un tantito la pena como para que se me moviera un pelo con su actitud? Quizá si, quizá no...

¿Por qué lo permití? Supongo que fue porque nunca imaginé estar en ésa situación ni en pesadilla. Y aunque me hubiese estado muriendo por dentro, a mi él nunca me iba a ver llorar. No me gusta golpear a nadie, ni física, ni verbalmente. Tienen que pasarme demasiadas cosas para que lo quiera hacer y muchas más... para que lo haga. 

Supongo que nunca le pegaría a un hombre porque considero que no vale la pena, pero "envidio sanamente" a aquellas que sí lo hacen y le dan duro, duro y duro... jaja.🙊


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