Logré bajar varios kilos y mi vecina intrigada me preguntó cómo lo hice. Si le contaba que "tomando un vaso de vinagre (ácido acético) en ayunas todas las mañanas y comiendo medio limón antes de acostarse se pierden 3kg por semana" me hubiera creído. ¿Subestimación, ignorancia, comodidad? Nada de eso.
Todos sabemos que no hay mucha ciencia de cómo perder peso (se adelgaza haciendo dieta y ejercicio) y que nunca podría ser cómodo, ni fácil, ni lindo, tragar vinagre en el desayuno. Además puede ser perjudicial para la salud, aunque... la esperanza es lo último que se pierde.
Esperanzada conseguí la manera de llevar de forma exitosa una dieta. Potencié mi fuerza de voluntad y pude quitarme varios kilos de encima. No tengo idea de cuántos kilos fueron porque nunca me pesé, pero los cambios que obtuve en mi cuerpo y en mi vida fueron notables.
Al bajar de peso todas las medidas se te achican y como todo se te achica, los pechos también. Como quiero que me crezcan un poco, todas las mañanas para el desayuno como unas galletitas de soja (las cambié por las almendras) porque "dicen" que la soja ayuda a su crecimiento. Pienso que nunca
entraría a un quirófano para operármelos, por eso me inclino por las
galletitas de soja. No me interesa tener unas lolas gigantes, no quiero
andar de exhibicionista ni andar mostrándoselas al "mundo". Sólo
quiero que me crezcan un poquito. Todavía me gusta que me hablen
mirándome a la cara, a los ojos...
PROCESO DE ADELGAZAMIENTO
He leído que cuando uno hace dieta debería contárselos a todos los familiares, amigos, compañeros y a cualquiera que se le cruce para que vayan sabiendo que te pusiste a dieta y de alguna manera colaboren y te ayuden.
El caso es que uno de los "problemas" que suelen presentarse cuando alguien se pone a dieta y los demás lo saben es que cuando están comiendo algo y vos decís: "no, no puedo" alguien siempre te dice: "pero comé, una vez qué te va a hacer". A esto se le suman las tentaciones que normalmente uno podría tener y se complica.
Al día siguiente te vuelve a pasar lo mismo pero esta vez si no es un familiar es un amigo o una amiga. Al tercer día, cuando no pudiste más o hiciste desajustes en la dieta, vos mismo terminas diciendo: "que me va a hacer, que coma una vez no es nada". Y es ahí cuando entras en un círculo vicioso.
Algunas personas no pueden entender que por más que insistan vos no les vas a hacer caso. Les parece raro que estés a dieta porque estar a dieta es algo complicado, aburrido, triste... Otras te dicen de buena onda que comas (sin mala intensión) para que no te prives de nada y te des un gusto, pero no se dan cuenta que así no te ayudan.
Si buscas bajar de peso no podés comer todo lo que los demás comen, es necesario que tengas un menú diferente a la gente que te rodea. Tenés que prepararte para los cambios (que van a ser muchos) y tenés que estar bien hidratada, hacer ejercicio y dormir 8 horas diarias.
Tenés que saber que todo el universo va a conspirar en tu contra, todas las cosas que te ocurran serán para que sabotees la dieta. Los alimentos prohibidos te van a pasar por las narices miles de veces y por eso vas a tener que estar preparada para rechazarlos.
Si la dieta la llegas a hacer vos y no consultas a ningún nutricionista (no lo consultas porque sabes qué tenés que comer y qué no para estar bien alimentada) que "te vayas saliendo con la tuya" y te rehuses a comer comida chatarra es todavía más inaceptable. A veces es mejor ir a un nutricionista, o decir que vas a uno.
Empezás a ir al gimnasio y te esforzás por hacer la clase entera, no ves la hora de que el 1... 2... 3... 4... ¡20 más! se deje de escuchar. Mirás las caras de tus compañeras que están en forma y te das cuenta que sufren igual que vos, que vos no sos la única.
Un día le pregunté a mi compañera Alicia que tiene 50 años (para ver qué pensaba ella) si una persona se acostumbra al dolor algún día. Me contestó que toda su vida hizo gimnasia pero que no se acostumbró nunca, que siempre le duele algo. ¡Y ése es otro dato clave! Pensas que al principio te va a costar y doler todo pero que después pasa... y no, no pasa más.
Cuando por fin salís del gym, estás toda transpirada y despeinada como si te hubiera pasado un tractor por encima (toda destruida). Pero fuiste, hiciste la clase y cumpliste. Y eso te da satisfacción.
A medida que van pasando los días y los meses te vas viendo y sintiendo mejor, mucho más flexible y con mejor forma. Te ponés calzas para estar más cómoda y es ahí cuando entra en escena la tortura de los tipos babosos, esos desagradables que te dicen cosas ¡Qué asco!
VIDA DESPUÉS DE LA DIETA
Una vez que llegas a perder varios kilos te das cuenta que no todo es tan genial como pensabas que iba a ser. Adelgazar también tiene sus desventajas y una de ellas es que toda la ropa te queda grande y ya no sabes qué ponerte. Ni hablar si en el pasado te estoqueaste (te compraste ropa para guardar y tener) y no la pudiste estrenar. Ahora no sabes qué hacer, si la regalas no tenés qué ponerte, a menos que tengas guardada ropa de cuando eras más joven, de cuando eras más flaca.
Si tenés plata podes salir corriendo a comprarte ropa, pero si no tenés, vas a tener que dejar el orgullo de lado y hacer un llamado a la solidaridad. Empezá a aceptar donaciones (de las buenas), y si no tenés suerte y se te siguen cayendo los pantalones más chicos que tenés, empezá a dedicar strepteases. Tenés la gran posibilidad de decir: ¡mirá cómo se me cae el pantalón! mientras que haciéndote la sexy te lo volvés a subir, y listo!
Otra desventaja de lograr perder tantos kilos es que la gente te dice: "Ay que flaquita que estás". Como si te hubieras quitado además de los kilos varios años de encima. Está bueno eso de quitarse años de encima pero la palabra "flaquita" como que inspira lástima.
Al final de cuentas no interesa cuántas desventajas haya, de los tantos beneficios que tiene llevar una dieta de forma exitosa es que tenés un cuerpo para estrenar... te podés poner lencería sexy y disfrutar con el espejo lo bien que te queda. Y si en vez de espejo, tenés pareja, mucho mejor todavía.
Otra de las ventajas es que podés correr el transporte público y si lo alcanzas podés saludar al chofer de corrido, sin cortes por falta de aire. Podés caminar y sentir que estas flotando y que las actividades cotidianas ahora te cuestan la mitad.
PARA TENER EN CUENTA
Teniendo un peso saludable vas a estar lejos de romper una silla pero también de padecer enfermedades endocrinas, metabólicas, cardiovasculares, respiratorias, oncológicas y demás.
Hay que aprender a aprovechar los beneficios que trae perder peso haciendo caso omiso a las personas que piensan que hiciste una dieta mágica (que no te costó nada y comiste lo que se te antojó). A las que se enojan porque no aceptas comer a su altura las mismas porquerías que comen. A las que te dan el pésame porque creen que la desnutrición te está consumiendo. A las que piensan que ya estás perdida, que te echaste a la anorexia y que no tenes retorno.
No importa. La gente siempre va a aportar (arrojar, disparar, lanzar, echar, derramar) su opinión. Si no hacés nada, te van a criticar y si hacés algo, también. Gorda o flaca para la gente siempre vas a estar jodida. Así que hacé lo que te de la gana, pero no te olvides de disfrutar de las cosas lindas que tiene la vida, que son muchísimas.
Y como diría el general San Martín acordate siempre que: "Serás lo que debas ser, o sino no serás nada".
