Dicen que siempre es mejor un ¿Por qué lo hice? que un ¿Por qué no lo hice? Pero a mi no me consta.
Salí del salón, subí el 5° escalón y me tapé la cara con la mano. No podía creer lo que había hecho!!! Tenía unas ganas locas de retroceder el tiempo, pero ya era inútil. Ya había entregado la hoja.
Escribí puras barbaridades. Escribí horrible. Casi inconsciente. No le presté atención al calorcito que empecé a sentir, sino todo hubiera sido distinto. Inventé, inventé mal y sin piedad. Bueno, podría decirse que hice una crónica mixta?
Les conté a mis compañeras y nos reíamos... pero yo de los nervios, obvio. Me fui hasta la parada repasando mentalmente y en voz alta todas las cosas que escribí mal... y no me lo perdoné. Como necesitaba desahogarme les conté a mi mamá, a mi hermano Lucas y a mi hermana Verónica y no paraban de reirse. Y reirse de la desgracia ajena está mal, pero bueno.
También hablé con mi amigo Nico, y me dijo que en mi lugar hubiera entregado el examen en blanco. Me hizo caer en la cuenta que en mis 22 años de vida solamente tuvimos Historia en primer año y no era mundial, era historia aburrida.
Siempre me pregunté para qué aprender a confeccionar un certificado de defunción si nosotros nunca lo íbamos a hacer. Tanto "Aire, Ruido y Radiación" y "Plaguicidas" para luego tener un histórico vacío cerebral y sentirse ahogada en un vaso de... H2O.
Conclusión:
Si uno quiere puede aprender del error. Lo que sí me lamento ahora es de no tener ese examen en mi poder, jeje, pero sí tengo otra hoja, un parcial el cual hice bien pero me lo corrigieron mal. Contesté las 5 preguntas bien contestadas (comparé mi examen con el material de estudio) y el joven profesor reemplazante me puso un 1. Vi que corrigió otros parciales que contestaban a 3 preguntas, encima incompletas y les puso de nota un 4. Era el colmo.
Muchos compañeros estaban igual de desconcertados que yo. Terminé indignada, porque antes de entregarlo le dije: "Bueno, entrego porque al final lo que importa es la calidad, no la cantidad". Y parece que entendió al revés. Reaccioné impulsivamente ante la injusticia y la hoja no volvió, se vino conmigo. Después saqué mis conclusiones y yo tampoco volví.