11 de junio de 2018

Recurrir a la Homeopatía, una odisea

Globulitos para tratar la alergia

Hace unos días la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) y la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) denunciaron en la jornada “Pseudociencias y pseudoterapias” la venta de productos homeopáticos. Remarcaron que no deberían venderse en farmacias debido a que esos productos no están avalados científicamente. 

Luego de ver el revuelo que se generó en redes sociales por el nombramiento del ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque recordé el día que mi mamá me preguntó si podía ir a comprarle un producto a una farmacia donde venden fórmulas magistrales de “laboratorios homeopáticos y alopáticos”. Aquella vez intenté convencerla de que no era una buena idea pero accedí de todas maneras a su pedido porque estaba muy convencida de lo que quería. Fui a la farmacia, entré y saqué un número y cuando me atendieron le expliqué a la señora que estaba buscando algo para la alergia. 

La señora me dijo que no me podía dar nada si antes no iba a un médico homeópata y me lo recetaba. -¿En serio? Fue lo que pensé. Tengo que hacer tanto para que me vendan un producto que no tiene aval científico cuando en cualquier farmacia te venden miles de productos comprobados científicamente sin ir a un médico (lo cual también está mal).

Le dije a la vendedora que no conocía ningún médico, entonces se fue, buscó una cartilla y me recomendó los que había en mi zona. Salí de la farmacia sin producto pero con los datos para solicitar una consulta con un homeópata. Cuando le conté a mi mamá me dijo que iba a pensar qué a hacer. 

Me parece increíble que ocurra esto cuando hay muchísimos casos en el mundo donde pacientes han sido tratados con remedios homeopáticos y han muerto. Uno muy conocido es el de Francesco Bonifazi, un niño italiano que padecía otitis la cual era tratada sólo con remedios homeopáticos que acabó en una infección generalizada causándole la muerte. 

La homeopatía no es útil para tratar dolencias ni curar enfermedades, las llamadas “medicina alternativa” y “medicina natural” sólo generan confusión en la gente debido a que no hay estudios que avalen que los productos provenientes de estas medicinas sean eficientes. Sin embargo, estas prácticas están naturalizadas y bastante aceptadas en nuestra sociedad. 

Recurrir a ciertas creencias religiosas y abandonar o “complementar” con la medicina tradicional puede no servir para nada o resultar un problema grave e incluso llevar a la muerte a una persona. Por tanto, hay que mantenerse alejado de dichas prácticas.

6 de mayo de 2018

Escapada familiar a la provincia del Pipí Cucú

Mi hermano Santiago quería ir de viaje a cualquier lugar, no le importaba a dónde, él sólo quería salir de Rosario. Se le ocurrió viajar a la provincia de Córdoba porque quería conocer el “Pipí Cucú” renovado de Carlos Paz -vendría a ser el reloj con el pajarito- entonces organizó un viaje con una semana de anticipación, reservó el lugar en un hotel y se encargó del itinerario. Por ende, mi próxima parada fue Córdoba.

El 26 de abril salimos de viaje mi cuñada Rocío, mi hermano Santi y mis papás. Era el primer viaje que íbamos a hacer todos juntos, incluido mi perrito Lobby. Paramos en un hotel lindo pero sencillo y muy bien ubicado, la zona estaba llena de negocios y se podía salir a caminar por las noches. Una noche comimos en el hotel y después fuimos a un Casino y ,mientras mi hermano perdía plata nosotras nos sentamos a tomar unos tragos y apreciar el lugar.


El día siguiente estuvo despejado, había sol y un clima primaveral por lo que fuimos al “Complejo Aerosilla” de Carlos Paz. Subimos en la aerosilla y lo convencí a mi hermano de hacer tirolesa. Como mi cuñada no quería -porque tiene miedo a las alturas- se quedó para filmarnos y sacarnos fotos.


Estábamos listos. Después de las instrucciones dadas, los instructores preguntaron quién se quería tirar primero. Impulsivamente contesté que yo -porque los hombres tardaron en responder-. Entonces me adelanté y un hombre de unos 45 años a modo de chiste dijo en voz alta: “¡¡Qué caballeros que somos!!". "Primero las damas...”. “Si el sistema funciona después nos tiramos nosotros”. Mi hermano se sumó a los chistes y los dos continuaron riéndose. Si mi bisabuela hubiese estado viva hubiera dicho: "Hombres y basta".

   
La experiencia fue buena, uno de los instructores me dijo que íbamos a 40 km/h, pensé que iba a estar un poco nerviosa antes de tirarme pero no. Personalmente me hubiera gustado que fuera más rápido, aunque para ser la primera vez que probaba estuvo bien.

Por la noche estábamos super cansados no obstante quisimos salir igual para comprar regalitos y comer en el centro. Había mucha juventud, gente grande y un ambiente festivo. No era casualidad, se estaba llevando a cabo el Rally en la provincia de Córdoba.

Al otro día partimos bien temprano hacia Cruz del Eje, estuvimos en el Vertedero del Embalse San Roque, recorrimos el Valle de Punilla y nos detuvimos en San Marcos Sierra donde compramos algunas artesanías y productos regionales.

Mi mamá hizo una revelación en medio del viaje, contó que en el año 1971 había estado para la filmación de la película "Pájaro Loco" que se llevó a cabo en San Marcos Sierra y fue protagonizada por los actores Luis Sandrini, José Cibrián y Victor Laplace, entre otros. Pese a que pasaron tantos años la localidad sigue manteniendo la tranquilidad y la fisonomía que mi mamá recuerda.


Ya de noche emprendimos el regreso hacia Carlos Paz. Luego en el hotel nos preparamos para cenar y hacer otra recorrida nocturna. Descansamos muy poco y después de un buen desayuno fuimos a ver salir el pájaro del tradicional Reloj Cucú, es decir, el "Pipí Cucú" que tanto quería conocer Santi, jaja. Nos quedamos todo el día en la ciudad y al atardecer nos preparamos para regresar. 

Fueron unos días de experiencias nuevas y desconexión. Cada viaje tiene lo suyo y éste supongo quedará guardado en mi memoria.

26 de marzo de 2018

El mal, una elección


¿La mayoría de las personas tienen conciencia? Fue una de las preguntas que me hice hace unos años atrás. Luego de reflexionar, pude llegar a una respuesta. A la respuesta de que sí. Que todas las personas tienen consciencia con la excepción de aquellos que padecen algún tipo de enfermedad o incapacidad que altera sus facultades mentales.

El ser humano siempre ha querido y quiere inculcar su “verdad” sea política, religiosa o de otra índole, a los otros. No hay posibilidad de que nos pongamos de acuerdo en algún tema porque todos somos diferentes sin embargo eso al ser humano le cuesta entender porque generalmente quiere y busca que sus pares piensen y actúen igual o como ellos quieren. Las religiones que han intentado "someter" a las personas a la fuerza con el motivo de que pensemos iguales y encontremos la “verdad” tienen un mismo denominador común, estan conformadas siempre por personas.

Todas las personas que han desoído a la razón, la naturaleza y a Dios bajo distintas banderas religiosas creo que no han leído o entendido un versículo de la “Biblia” que dice “vence con el bien el mal”. Por tanto deberíamos transformar el mal en algo bueno ya que Dios no manda a hacer justicia con violencia, nos pide que lo hagamos practicando el bien. Para mí esta vida tiene sentido porque existen razones para luchar contra el mal y a eso Dios nos manda. ¿A quién se le ocurre hacer el bien sometiendo, torturando y matando?

El aborto, un tema que sigue y seguirá siendo motivo de discusión, refleja distintas miradas e interpretaciones. Una mujer que recurra a quitarle la vida a un hijo que lleva en su vientre nunca podrá sanar la pena que eso conlleva sin importar el motivo por el que lo hubiese realizado. No volverá a ser la misma aunque pareciera que su vida sigue normal, además puede pasar también que esa mujer quede estéril o no tolere esa práctica y suceda lo peor: la muerte.

El hecho es que el aborto trae consecuencias. Un Andrea Bocelli, un Van Gogh, un Neruda, un Pasteur, un Chopin y una Marie Curie menos en el mundo, por nombrar algunos. Consecuencias, visibles o no, pero consecuencias al fin. Es verdad que hay infinitas miradas ante un hecho pero lo bueno es bueno y lo malo es malo. Lamentablemente aunque queramos ver que el aborto es un acto bueno, nunca lo es.

No hace falta decir que estoy en contra del aborto para mí vida y del "aborto legal, seguro y gratuito" y que me es difícil poder entender que muchas mujeres lo promuevan pero debo aclarar, que tampoco estoy a favor de que mujeres o niñas vulnerables que han sido violadas o que corren riesgos de vida y están en situaciones críticas deban cursar con un embarazo y luego hacerse cargo de una nueva vida sin ayuda de nadie. El Estado debería ayudar a las mujeres de otra manera porque el aborto nunca es una opción, como tampoco lo es "la vida" a costa de todo lo demás. Es un tema muy complejo que deriva en muchos análisis.

Pienso que la maldad está en el mundo no porque Dios lo hubiera querido sino que lo permite, no tendría que haber existido pero según algunas interpretaciones el hombre lo eligió. Para los cristianos el mal surge por la existencia del hombre con el pecado original y en la actualidad -cristianos o no- podemos decir que el mayor responsable del mal sigue siendo el hombre. Vivimos en un mundo donde hay guerras, asesinatos, hambre, contaminación, tala de árboles... ¿y eso lo genera Dios? No, no lo genera Dios, lo genera el hombre con su voluntad errando en sus decisiones.

Las personas deberíamos siempre sacar un bien de algo malo pero la gran parte del tiempo lo empleamos para ejecutar venganza o generar más dolor. Debido a que el mal existe, el ser humano puede valorar el bien ya que si no existiera el dolor no habrían lecciones ni aprendizajes y no podríamos apreciar el bienestar. "No hay luz sin oscuridad" y para que el ser humano pueda conocer el bien es necesario que conozca el mal. Tenemos libertad y como consecuencia es lo que nos toca vivir en ésta vida. Por el contrario si no la tuviéramos seríamos como títeres o robots manejados a su antojo con el fin de evitar el mal. El mal es parte de la vida y no veo por qué el sufrimiento tiene que ser eliminado de la tierra. Además creo que la existencia del mal nos puede servir para madurar, valorar y progresar.

Respecto a las enfermedades muchas han sido creadas y/o propagadas por el ser humano y actualmente muchos especialistas sostienen que las personas que se enferman se "programan" para eso. De alguna forma muchos han elegido padecer ése mal. Yo que creo que Dios es como un buen padre que no disfruta del sufrimiento, al contrario querría evitar el sufrimiento de sus hijos. Un padre terrenal por más que quisiera no podría evitar el sufrimiento de sus hijos ni aunque los encierre en su casa y los cuide las 24 hs. Es imposible y en caso de que lo hiciera, les estaría provocando un mal mayor al no darles “libertad”. Los estaría incapacitando para el día de mañana en el que deban vivir en sociedad.

Saber lo que es bueno y no hacerlo es una de las causas que conduce al hombre a la soberbia, una falta en la que se hunde continuamente. Cae en la soberbia y la vanagloria por no querer subordinarse a Dios y reconocerlo en todos sus caminos. Muchas veces el hombre utiliza recursos que sirven para el realizar el mal en vez de emplearlos para fines benéficos. Como las personas que eligen qué niño debe o no nacer, científicos que seleccionan embriones, cambian, modifican y alteran genes de seres humanos y diversas especies de animales aspirando a parecerse y/ o superar cada vez más a Dios. No digo que el trabajo de los científicos y que las nuevas tecnologías sean malos, pienso que todo depende de sus fines y éstos, siempre, los elige el hombre. 

18 de marzo de 2018

Por caminos diferentes


Una vez Cintia Di Marco, una compañera de la secundaria, me dijo en mi cara: "Te envidio". Una frase que hasta ahora por suerte nunca volví a escuchar. ¿Por qué habrá de envidiarme? pensé. Ella era linda y parecía muy madura, además muchos chicos de la escuela decían que “estaba buena”, que tenía linda cara y lindo cuerpo y era muy extrovertida. ¿Qué más le faltaba? Para mi tenía todo lo que una chica podía desear. Sin embargo, dijo que me envidiaba.

En aquel momento mi amiga Noe y yo teníamos 16 años y ella 17. Aunque era un año de diferencia la veíamos “re grande”. En ese tiempo nos enteramos que Cintia había quedado embarazada, fue un día mientras volvíamos del Parque de las Colectividades -donde solíamos tener clases de gimnasia- que Cintia nos contó que estaba esperando un bebé. A Noe y a mí nos sorprendió, pensamos que debía ser difícil enfrentar una situación así pero nos pusimos contentas porque la veíamos madura, creíamos que iba a poder criar bien a ése bebé. Notamos que a Cintia le pareció raro que lo hayamos tomado bien, que la felicitáramos y que le diéramos ánimo frente a esa situación. 

Obviamente que la percepción que teníamos cambió después de haber pasado el tiempo, porque más allá de que la viéramos grande tenía tan sólo 17 años. La verdad, no me hubiera gustado quedar embarazada en aquel momento pero si me hubiese pasado creo que yo -no mi familia- lo hubiera tomado bastante bien. 

Ahora, después de tanto tiempo, creo que yo la envidio a ella. Tengo 28 años y puedo decir que hice muchas cosas, me recibí de periodista, me especialicé en periodismo científico y sigo estudiando. Hice lo que quise. Lo que me pareció. Lo que me gustó, y lo que no también. A fin de año si Dios quiere voy a obtener el título de licenciada y sin dudas va a ser un gran motivo para estar contenta y festejar. Pero en la vida no todo es trabajo y estudio. 

Yo quiero tener un compañero de vida a mi lado, alguien con quien compartir muchas cosas, con quien disfrutar de la vida, con quien formar una familia. El problema es que me cuesta encontrarlo. Busco alguien que no sea soberbio, irrespetuoso, quejoso, controlador, celoso, ni malhumorado. Y eso es difícil. 

Con todo esto quiero decir que mientras tanto tengo que conformarme con disfrutar de los bebés ajenos y como me dijo "alguien" sabiamente, dedicar más tiempo a la “búsqueda” de ésa persona (que eso es lo que comencé a hacer). A ver si entre tanta gente encuentro un "hombre" y consigo que me pase lo que le pasó a Cintia hace 12 años.

10 de febrero de 2018

Cáncer: ¿Perder la batalla?

El cáncer a veces mata aunque uno ponga el cuerpo, voluntad y energías para poder superarlo. Morir por cáncer no significa perder la batalla. 

Fuente: AECC

Los titulares recurrentes donde informan que alguien “perdió la batalla contra el cáncer” generan la creencia de que alguien no fue capaz, no puso lo necesario, que no “luchó” lo suficiente o que tal vez no quiso superar su enfermedad. Hay personas que viven menos tiempo desde el momento de su diagnóstico, sin embargo no significa que no hayan dado la pelea necesaria y que hayan fallado o se hayan rendido.

El año pasado se lanzó una campaña para hablar en positivo cuando se hace referencia al cáncer. La Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) y otras fundaciones propusieron una campaña lanzada en el día mundial de la enfermedad donde se quiere dejar en claro que la lucha contra el cáncer no es una guerra, no se posee armas sino herramientas y no es sinónimo de enfermedad terminal ya que siempre se puede hacer algo.

Creer que una persona “pierde” contra el cáncer no sería justo. Cada persona tiene que afrontar situaciones que no son compararles con las de nadie porque cada paciente es afectado tanto físicamente como psicológicamente de diferente forma. Algunos cánceres que se manifiestan no dan tiempo, son fulminantes, agresivos y atacan sin piedad mientras que otros invaden el organismo y lo hacen en el transcurso del tiempo.

Para resistir al cáncer de mama mi tía Betty recurrió a muchas alternativas e hizo todo lo que pudo para curarse, tenía muchas razones para vivir que la "ataban" a este mundo. Logró sobrevivir muchos años -antes no era como ahora, no existían tantos avances médicos- y no me atrevería a decir que perdió contra el cáncer, al contrario. También mi mamá fue operada de cáncer de tiroides e hizo todo lo que le han pedido los médicos y en la actualidad lleva once años de supervivencia. Mientras que el papá de una de mis amigas falleció por cáncer de pulmón sin dar tiempo a tratamientos.

Hace unos años una tía se enfermó de leucemia, enfermedad que desconoció debido a que sus familiares decidieron ocultársela. El tema de si ocultar la enfermedad es una buena decisión depende de cada caso en particular. Ella falleció intranquila sospechando que algo malo tenía y nunca supo con seguridad qué le pasaba. En su caso pienso que si lo hubiera sabido, hubiera estado mejor predispuesta física y anímicamente, no lo se.

El otro día uno de mis alumnos de baile me comentó que su pareja fue diagnosticada con cáncer de piel y cada vez es más frecuente escuchar que alguien recibió un diagnóstico de cáncer. Ante situaciones como estas hay que tener en claro que todos los casos son diferentes y tienen diferentes pronósticos. A veces todo suele salir bien, pero otras por más que se haga todo lo posible para superar la enfermedad, no es suficiente.

El paciente inevitablemente es atravesado por el diagnóstico de cáncer para bien o para mal, su forma de ver el mundo cambia. Surgen miedos, esperanzas y tristezas, sin embargo los que también sufren y más pierden -en los peores casos- son los familiares, amigos y seres queridos.

22 de enero de 2018

EL CONSUMO NOS CONSUME


Los consumidores de hoy exigen velocidad, facilidad y eficiencia.

Uno de mis hermanos suele ingresar a tiendas virtuales pero no para comprar algo específico sino para ver si hay algo que le gusta y que cuesta menos de lo que vale. Si encuentra algo “low cost” se lo compra. Él compra por gusto, porque le da cierta satisfacción saber que lo que compró estaba más barato de lo que el producto cuesta, aún cuando las cuentas a final de mes no están a su favor y algunas de las tarjetas de crédito están al límite.

La investigadora y antropóloga Paula Sibilia describe al sujeto de la sociedad contemporánea como un poseedor de un sin número de tarjetas de crédito y códigos de acceso -todos dispositivos digitales-. Destaca en su libro* que los datos del perfil del consumidor, sus hábitos y preferencias, se acumulan, se procesan, se almacenan en bases de datos para luego ser consultadas, compradas, utilizadas y vendidas por las empresas. Para la autora “el propio consumidor pasa a ser un producto en venta”.

Comprar por comprar, no por necesidad nos convierte en consumidores inconscientes cuando deberíamos hacerlo pensando en la utilidad y el impacto negativo que puede generar en nuestra economía y en la sociedad. Considerar que hay otros seres humanos, seres vivos en el mismo medio ambiente y que nuestras acciones tienen una repercusión. 

En base a nuestra forma de vivir es conveniente planificar y poner en práctica un proyecto que nos permita obtener una mejor calidad de vida y un mayor compromiso con los habitantes de este planeta. Darle relevancia a la contaminación, recurrir al reciclaje, al cuidado del medio ambiente y la solidaridad dejando atrás la filosofía de “usar y tirar”, son acciones que podemos tomar.

En el rol de consumidores deberíamos dar lugar a la tarea de pensar si muchas veces en vez de comprar no somos nosotros los que "somos comprados”. Solemos acostumbrarnos a placeres efímeros, placeres momentáneos que nos llenan, pero que también nos quitan. 

*Paula, Sibilia (2005): "El hombre postorgánico. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales”.

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