27 de diciembre de 2013

Freddy, te perdono


Mi amiga Erica cumplió 27 años. Hicimos la previa en O´connell´, y después fuimos a Lotus. Fue la primera vez que bailábamos con vinchas, vinchas que decían "Hot", "Love" y "Sexy". Muchos nos miraba sin disimulo. Estábamos en un boliche (no lleno) llenísimo de personas, pero llamábamos la atención igual. Por momentos nos sentimos incómodas pero después nos olvidamos que llamábamos la atención y no nos importó.

La verdad es que es mucho más fácil ir a bailar en pareja. ¿Por qué lo digo? Porque si alguien se te acerca, enseguida regresa por donde vino... y eso, a mí me gusta. Me gusta bailar sola. Sin que nadie me apriete, ni me intente dar un beso. No me gusta estar en estado resistente como si tuviera rigor mortis. Me gusta sentirme libre, bailar relajada y tranquila.

Erica fue con su novio y mi otra amiga, Noe, también. Éramos un grupo impar. Yo bailaba con mis amigas, hasta que... ¡¡¡Conocí un chico mientras bailaba!!!! Se llamaba Santiago y bailaba muuuuy bien. Tanto que le conté a mamá que había conocido a un muchacho que "estaba borracho" pero que bailaba bien.

En la conversación que tuvimos recuerdo que como tres veces le dije: "No te entiendo". La cuestión es que le pasé mi número. No iba a dárselo, pero me pareció un muchacho bastante tranquilo respecto a los demás (esos insistentes que te quieren sacar un beso). Me dio su celu para que le escriba mi número y pensé en poner cualquier otro... hasta que me sentí culpable y le terminé pasando mi número verdadero. ¡¡Esa maldita culpaaaaa que siempre me hace cambiar a último momento!!

Al día siguiente Santiago me escribió varias veces. Le contesté tarde porque (aunque no suene creíble) estaba estudiando. Me empecé a preguntar si ya se le había pasado la borrachera porque algo no parecía andar bien. Pasaron varios días en los que me "llovían" mensajitos con errores ortográficos y a todas horas. ¡¡¡Qué horror!!!

Cuando era chiquitita, le tenía mucho miedo a Freddy Krueger. En sueños, él me perseguía por el barrio queriéndome alcanzar. Sí, es terrible que una nena sueñe con Freddy, pero si alguien me hubiera dicho que existían cosas como éstas, hubiera dormido más tranquila.

Los mensajes que Santiago me mandaba siempre me dejaban pensando. Hasta que me cansé, y no le contesté más. ¿Qué se cree? Le dije que no tenía crédito (una mentirita piadosa) pero me sigue escribiendo igual.

Finalmente le pude sacar la ficha. Un día esperando a alguien en la puerta de la "Defensoría del Pueblo" con un frío terrible me puse a releer los mensajitos para olvidarme que me estaba congelando. ¿Qué palabra es "vanto"? ¿Qué habrá querido decir? ¡Ay Dios, cómo me hace pensar éste hombre! Lo leí varias veces pero no, no lo sacaba. Y entre el viento y el aburrimiento, lo volví a leer una vez más, y lo descubrí. ¡Lo descubríiiiiii!

Esa noche él bailaba tan bien para estar borracho... porque no estaba borracho. Y no fue casual que le dijera como tres veces "no te entiendo". No era por el ruido que no le podía entender lo que me decía esa noche. "Mele vanto" significa que: sele vanta a travajar. Perdón: que se levanta a trabajar. Textual: "y mele vanto los a días a travajar..."

Bueno, yo no entendíaaa, no estoy acostumbrada a este tipo de escritura. ¡¡Menos mal que no busqué "vanto" en el diccionario, porque no me lo hubiese perdonado!!!

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