Mansilla estaba trabajando en pleno centro de la
ciudad de Rosario cuando, cumpliendo con su deber, la muerte lo sorprendió.
Mauro fue baleado cuando buscaba a un delincuente que había cometido un delito en el centro. Aquel día estaba realizando adicionales en la proveeduría de la Asociación Empleados de Comercio cuando una pareja le señaló el lugar donde se encontraba un ladrón. El oficial se dirigió a ese lugar y llegó a un Instituto Terciario donde el delincuente lo sorprendió y le disparó en la cabeza. Un disparo que le quitó la vida a una persona y les cambió definitivamente la vida a muchas otras.
Necesitamos replantearnos sobre la falta de herramientas y de un esquema para que los presos no vuelvan a delinquir y puedan reinsertarse socialmente. El principal objetivo del aislamiento de los delincuentes no es el castigo, es garantizar una vigilancia intensa sobre los presos para poder facilitar la transformación del individuo y después devolverlo a la sociedad como un sujeto que recapacitó, que está en condiciones de vivir en sociedad. Necesitamos recapacitar sobre la gran deficiencia que tiene nuestro sistema y sobre el desempeño de los diferentes poderes.
La policía, en pocas palabras, se encarga de mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos. Es la que actúa para evitar la posible acción delictiva y que las personas se conviertan en víctimas. Rememorar cuál es la función de la policía es apropiado para remarcar que Mansilla representó muy bien a la policía, e incluso dio su vida por su profesión.
El periodista polaco Ryszard Kapuscinski sostenía que para ejercer el periodismo ante todo hay que ser un buen ser humano, es decir, que para ser bueno en la actividad que uno realiza es imprescindible ser buena persona. Una premisa que puede ser aplicada en todos los ámbitos y profesiones y que se pudo ver reflejada en la vida de Mansilla. Mauro podía haber hecho muchas cosas, era joven y tenía muchos sueños que cumplir. Aunque haya mucha gente en éste mundo nunca más habrá un tipo como él.
Mauro fue baleado cuando buscaba a un delincuente que había cometido un delito en el centro. Aquel día estaba realizando adicionales en la proveeduría de la Asociación Empleados de Comercio cuando una pareja le señaló el lugar donde se encontraba un ladrón. El oficial se dirigió a ese lugar y llegó a un Instituto Terciario donde el delincuente lo sorprendió y le disparó en la cabeza. Un disparo que le quitó la vida a una persona y les cambió definitivamente la vida a muchas otras.
Necesitamos replantearnos sobre la falta de herramientas y de un esquema para que los presos no vuelvan a delinquir y puedan reinsertarse socialmente. El principal objetivo del aislamiento de los delincuentes no es el castigo, es garantizar una vigilancia intensa sobre los presos para poder facilitar la transformación del individuo y después devolverlo a la sociedad como un sujeto que recapacitó, que está en condiciones de vivir en sociedad. Necesitamos recapacitar sobre la gran deficiencia que tiene nuestro sistema y sobre el desempeño de los diferentes poderes.
La policía, en pocas palabras, se encarga de mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos. Es la que actúa para evitar la posible acción delictiva y que las personas se conviertan en víctimas. Rememorar cuál es la función de la policía es apropiado para remarcar que Mansilla representó muy bien a la policía, e incluso dio su vida por su profesión.
El periodista polaco Ryszard Kapuscinski sostenía que para ejercer el periodismo ante todo hay que ser un buen ser humano, es decir, que para ser bueno en la actividad que uno realiza es imprescindible ser buena persona. Una premisa que puede ser aplicada en todos los ámbitos y profesiones y que se pudo ver reflejada en la vida de Mansilla. Mauro podía haber hecho muchas cosas, era joven y tenía muchos sueños que cumplir. Aunque haya mucha gente en éste mundo nunca más habrá un tipo como él.
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