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| Los consumidores de hoy exigen velocidad, facilidad y eficiencia. |
Uno
de mis hermanos suele ingresar a tiendas virtuales pero no para comprar algo
específico sino para ver si hay algo que le gusta y que cuesta menos de lo que
vale. Si encuentra algo “low cost” se lo compra. Él compra por gusto, porque le
da cierta satisfacción saber que lo que compró estaba más barato de lo que el
producto cuesta, aún cuando las cuentas a final de mes no están a su favor y
algunas de las tarjetas de crédito están al límite.
La investigadora y antropóloga Paula Sibilia describe al sujeto de la sociedad
contemporánea como un poseedor de un sin número de tarjetas de crédito y
códigos de acceso -todos dispositivos digitales-. Destaca en su libro*
que los datos del perfil del consumidor, sus hábitos y preferencias, se
acumulan, se procesan, se almacenan en bases de datos para luego ser
consultadas, compradas, utilizadas y vendidas por las empresas. Para la autora
“el propio consumidor pasa a ser un producto en venta”.
Comprar por comprar, no por necesidad nos convierte en consumidores
inconscientes cuando deberíamos hacerlo pensando en la utilidad y el impacto
negativo que puede generar en nuestra economía y en la sociedad. Considerar que hay otros seres
humanos, seres vivos en el mismo medio ambiente y que nuestras acciones
tienen una repercusión.
En base a nuestra forma de vivir es conveniente planificar y poner en práctica
un proyecto que nos permita obtener una mejor calidad de vida y un
mayor compromiso con los habitantes de este planeta. Darle
relevancia a la contaminación, recurrir al reciclaje, al cuidado del medio
ambiente y la solidaridad dejando atrás la filosofía
de “usar y tirar”, son acciones que podemos tomar.
En el rol de consumidores deberíamos dar lugar a la tarea de pensar si
muchas veces en vez de comprar no somos nosotros los que "somos comprados”.
Solemos acostumbrarnos a placeres efímeros, placeres momentáneos que nos
llenan, pero que también nos quitan.
*Paula,
Sibilia (2005): "El hombre postorgánico. Cuerpo, subjetividad y
tecnologías digitales”.
