No tenía el pelo teñido de rosa. No estaba llena de tatuajes ni tenía piercings. Tampoco tenía ninguna discapacidad a la vista. Aún así no tuve oportunidad. Había entregado y mandado miles de CVs a todo tipo de lugares y sin embargo, no lograba conseguir trabajo.
Una vez me ilusioné y mandé un currículum para ser vendedora en un local de sex shop. No tenía idea de nada (ahora tampoco) pero pensaba que los empleadores no iban a tener muchas opciones. Supuse que no había mucha gente que busque trabajo de ese tipo, así que me arriesgué y mandé mi CV. Esperé que me llamaran... pero tampoco me llamaron. ¡¡¡No me llamaron ni del Sex Shop!!! Cansada de la impotencia terminé anotándome para hacer reemplazos como asistente escolar. Fue entonces que conseguí trabajar en un comedor escolar y fue ahí donde aprendí muchísimas cosas de la vida.
En el comedor trabajé con mujeres que me duplicaban y triplicaban la edad. Conocí a quienes fueron mis buenas compañeras de trabajo, Mariana (36), y Griselda (50), y conocí la histeria.
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| Mariana con las manos en la masa |
Con Mariana se podía hablar (aparte de trabajar) de nutrición, embarazo, maternidad y de religión. Como ella quedó embarazada de Bianca tuvimos mucho de qué hablar. Las charlas que manteníamos siempre eran constructivas, siempre quedaba algo bueno dando vuelta en la cabeza. Fue ella quien me ayudó y me enseñó de "buena gana" el trabajo que tenía que hacer. Un trabajo que no era liviano ni fácil. Ahí teníamos que darles de comer a 250 chicos y nos faltaba personal, para ser exacta, faltaban dos asistentes escolares más, según el reglamento.
Con Griselda el tiempo se podía pasar más rápido y mejor, fue también una muy buena compañera conmigo. Entre las dos nos entendíamos y nos alentábamos, y para no llorar, nos enfrentábamos a la adversidad riéndonos.
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| Gri no quiere que le saque fotos pero se ríe |
Una vez decidimos viajar a la localidad de Tigre, Buenos Aires, con los maestros de la escuela para festejar el 11 de Septiembre y la pasamos genial. Conocimos el Puerto de Frutos, Caminito -donde nos sacamos fotos con la escultura de Benito Quinquela Martín- y el Casino de Tigre "Trilenium".
De regreso a casa, en el colectivo grabé cómo fue que las otras señoras que trabajaban con nosotras (Ana y Silvia) decidieron ir también de viaje. La grabación tiene algunas interferencias porque estabamos muertas de risa, pero en resumidas palabras, describe uno de los viejos procesos que permite marcar "tendencia", la envidia, jaja.
Sobre oportunidades
Mientras trabajaba en el comedor continuamente me ponía a pensar en qué sería de la vida de todos esos chicos a los que les dábamos de comer. Qué irían a hacer después de terminar la escuela primaria.
Qué sería de la chica de 11 años que una vez llegó tarde a desayunar y me dio un beso porque le dimos el desayuno igual, la misma que al año siguiente dejó la escuela para irse a vivir con un tipo que tranquilamente podía ser su padre.
Qué iba a ser de ése chico que come apurado para repetir porque parece ser que la única comida que tiene en el día es la del comedor. Qué va a ser de la vida de todos los demás que con suerte van a poder terminar la secundaria, pero que ya no van a tener más proyectos de vida. No van a poder seguir estudiando porque no tienen los recursos necesarios y no van a ir a la facultad, ni van a tener una oportunidad de conseguir trabajo por el simple hecho de revelar dónde viven o que no tienen experiencias y/o referencias. Sin contar que tampoco tienen contactos para que les den una mano, los recomienden o los "acomoden".
Hoy después de mucho tiempo puedo decir que mi situación dio un giro importante pero me pongo a pensar en todas esas personas que no tienen "derecho" a trabajar y me da impotencia. Me molesta que muchas personas no puedan tener una vida mejor y no tengan oportunidades. Muchas veces por la vorágine del día a día no nos ponemos a pensar en los afortunados que somos. No nos ponemos a pensar en ésa gente a la que se le privó de muchas cosas y que siente que su vida no vale nada.
Nos quejamos de la inseguridad y después queremos hacer justicia por mano propia pero ¿cómo van a valer nuestras vidas si sus vidas no valen nada?
Creo que siempre podemos hacer algo por los demás. Podemos hacer una diferencia en la vida de aquellos que no tienen las mismas oportunidades que nosotros tuvimos aunque sea con pequeños gestos. Hay un camino lleno de cosas por hacer y está muy pegado a nosotros, el tema está en poder "verlo".


